Descubren en Nueva Zelanda 3 especies de tiburones que brillan en la oscuridad

De la familia de los escualos, al menos 57 podrían producir luz propia.
miércoles, 3 de marzo de 2021 · 09:25

El maravilloso y enigmático lecho marino es el ecosistema más grande del planeta Tierra y, este miércoles, ha vuelto a sorprender a la humanidad con un hallazgo que pasará a la historia como uno de los más grandes descubrimientos del mundo moderno. Es que en las costas de Nueva Zelanda, en las profundidades del océano Pacífico, un grupo de científicos encontró 3 especies de tiburones capaces de brillar en la oscuridad y todo gracias a un proceso químico natural llamado bioluminiscencia

El descubrimiento ha dejado perpleja a la comunidad científica del Nueva Zelanda y al mundo, ya que es la primera vez que se encuentra el efecto de luminosidad en esta especie de animales marinos y, según afirman, de los 540 tipos de tiburones que existen, al menos 57 podrían producir luz propia por el fenómeno de la bioluminiscencia. Generalmente, este tipo de peces vive a unos 300 metros de profundidad por debajo del nivel del mar y es poco común que salgan a la superficie en busca de alimentos, ya que el fondo marino es rico en peces y otras especies.

Los tres escualos fueron encontrados durante un viaje por las costas del país oceánico y se trata de un tiburón cometa, el linterna del sur y un pez vientre negro. Aunque las tres especies ya han sido reconocidas dentro del universo marino, es la primera vez que se demuestra que son capaces de emitir luz propia. Los científicos sostienen que este podría ser su mecanismo de defensa, de camuflaje o supervivencia, dado que en las oscuras profundidades del mar las especies deben desarrollar sus capacidades para sobrevivir y alimentarse.

Qué es la bioluminiscencia y qué animales la producen 

El fenómeno de la bioluminiscencia es una de las tantas maravillas del mundo que se producen en diferentes organismos vivos, en su mayoría del mar (las medusas, los calamares, el plantón y diferentes tipos de peces). Sin embargo, no se reduce solo a las especies marinas, ya que se puede visualizar en insectos como las luciérnagas, en hongos y en múltiples bacterias. Básicamente, es un proceso bioquímico natural con el que se produce un efecto de luz fosforescente que puede iluminar desde playas enteras hasta los cielos de los bosques.

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