Consternación en Myanmar: más manifestantes pierden la vida defendiendo la democracia

Informes confirman el fallecimiento de 33 personas solo durante este día.
miércoles, 3 de marzo de 2021 · 20:00

La crisis política en Myanmar se recrudece conforme van avanzando los días. Este miércoles, las organizaciones civiles defensoras de los derechos humanos han denunciado el fallecimiento de otras 18 personas solo durante esta jornada, la cual ha sido calificada como la más violenta del último mes. Citando los datos suministrados por el sitio web de la desobediencia civil (BirmaniaNow.org), al menos unas 33 personas han perdido la vida en los 31 días que suman las movilizaciones pacíficas en el país del sudeste asiático, aunque las cifras no ha sido confirmadas aún.

Fuente: (France 24)

Para la comunidad internacional y los organismos sociales de occidente, las imágenes de violencia y represión que hoy dan la vuelta al mundo son una clara muestra de que la junta militar que lidera a Myanmar desde el primero de febrero "está librando una terrible batalla contra un pueblo pacífico y desarmado que clama por sus derechos", según sentenció la Unión Europea (UE). Por su parte, las Naciones Unidas (ONU) han extendido el llamado al régimen dictatorial para que "entreguen el poder, detengan el despliegue militar y dejen de arremeter vilmente contra los manifestantes que solo exigen el regreso de un Gobierno civil".

Ambos organismos internacionales han sancionado a los militares sublevados con la intención de que se mitiguen los enfrentamiento y se eviten más pérdidas humanas. Mientras tanto, los países miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) solo han pedido al Gobierno de facto contener las agresiones e intentar mantener el diálogo, ofreciéndonse como mediadores, pero sin hacer referencia a los ataques sistemáticos contra la población y las constantes transgresiones a los derechos humanos de los cientos de miles de birmanos que se mantienen en las calles de país clamando por justicia. 

Las protestas que inicialmente comenzaron en la capital del país, Naipyidó, hoy se replican en más de siete ciudades birmanas, dejando a Rangún, Yangon y Mandalay como el epicentro de las movilizaciones más monumentales de los últimos días. El clamor por la democracia, el respeto a los derechos fundamentales y la peticiones de justicia por los caídos en las manifestaciones se ha convertido en el grito unísono de lucha de la población que ha prometido no abandonar las calles hasta que no se retomen las sendas democráticas, pese a las amenazas y la intimidación que las Fuerzas Armadas de Myanmar han ejercido sobre los birmanos. 

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